REPORTAJE

 

LA CIUDAD DE LOS QUE SE FUERON: HISTORIA Y REVALORACIÓN DEL CEMENTERIO SAN TEODORO

 

 

Desde hace más de 170 años nuestra ciudad tiene un vecino singular del cual muchas veces ni siquiera nos percatamos aunque esté a la vista de todos. Nos referimos al histórico cementerio San Teodoro de Piura, el cual a pesar del paso del tiempo, las lluvias y los terremotos sigue en pie guardando celosamente la memoria colectiva de toda una sociedad.

 

A raíz de la conquista hispana del Nuevo Mundo y de la llegada del Cristianismo en el siglo XVI se estableció como tradición enterrar a los difuntos al interior de las iglesias, de esa manera se “aseguraba” que el alma de la persona alcance el cielo y la paz anhelados. Entrado el siglo XVIII, por cuestiones de salud pública, ya que los cadáveres eran focos de malos olores y de enfermedades, se decide alejar los entierros de las ciudades hacia las afueras de los poblados.

En 1834, la muerte fortuita del único hijo del Marqués de Salinas, uno de los vecinos más importantes de Piura, marca el inicio de la construcción del nuevo espacio funerario. La tradición cuenta que este adinerado vecino piurano, ante la pérdida irreparable de su único heredero, ofreció parte de su propiedad para edificar allí lo que sería el cementerio San Teodoro, el cual se fundó en 1838. El nuevo panteón se ubicó al noroeste de la ciudad, lugar bien ventilado y seco, hasta allí tendrían que ir los padres, madres, hermanos, hijos e hijas que deseaban enterrar o visitar a sus familiares. Las iglesias ya no eran más para los muertos.

 

Desde su fundación hasta nuestros días el San Teodoro ha cambiado notoriamente con la construcción de nuevos pabellones, irregulares ampliaciones y la disminución progresiva de áreas verdes. Además, el intensivo crecimiento urbano ha hecho que el cementerio quede “atrapado”  en medio de la calurosa ciudad de cemento. A pesar de estas alteraciones el viejo cementerio constituye una herencia para los habitantes de Piura, una herencia que implica una responsabilidad para sus ciudadanos.

Desde hace 9 años este edificio ostenta el título de Patrimonio Cultural de la Nación otorgado por el Instituto Nacional de Cultura (INC). Esta designación no sólo implica un reconocimiento de las singularidades históricas, artísticas y tradicionales que posee este bien cultural, sino que además crea un compromiso el cual lo encabezan las instituciones permitentes y cuya base es la misma población. Es evidente que el estado de conservación de este cementerio patrimonial no es el adecuado, por ello es necesario señalar algunas reflexiones que nos permitan tomar conciencia de su enorme importancia cultural, ya que si continuamos dejando de lado la responsabilidad de protegerlo es probable que en poco tiempo no tengamos referentes históricos que alimenten nuestra identidad cultural. “El San Teodoro es como un libro de historia aún no leído, lo curioso es que antes de comenzar su lectura ya hemos arrancado páginas completas sin las cuales nos será muy difícil comprender su contenido”, manifestó el profesor Alberto Requena. 

La puesta en valor supone una adecuación del bien es decir un uso. La pregunta que puede darse es sobre qué uso se le puede dar a un cementerio si sólo es tal, un lugar para el descanso de los que ya fallecieron. Es un bien patrimonial que puede “ser usado” por la población de diferentes formas sin que estas desvirtúen o atenten contra su originalidad. “En este caso el cementerio puede usarse como fuente documental. Los temas de investigación que se pueden realizar van desde la historia, la arquitectura, la escultura, la antropología hasta la medicina. Otro uso es el de espacio cultural. Puede convertirse en un museo que muestre a la comunidad la singularidad del patrimonio cultural funerario que posee nuestra ciudad. Finalmente, el uso turístico es significativo ya que a través de él se pueden mostrar a los visitantes los rasgos que nos distinguen e identifican”, aseguró el arquitecto Pedro Escajadillo.

 

Él está convencido de que lo fundamental es investigarlo: “Conocer sus orígenes, ahondar en la historia que alberga en su interior. Recordemos que cada persona que hoy está aquí en el cementerio, en vida, hizo el lugar que hoy habitamos. Hay mucho por investigar. Además debemos comprometer a las instituciones y concientizar a la población.”

 

Con venideros doscientos años de historia, arte y tradición, el cementerio San Teodoro se erige así como un elemento de identidad cultural para nuestra ciudad. Su investigación, protección, conservación y difusión nos compete directamente. Toda iniciativa que se tome para valorar este espacio cultural es fundamental con ello pondremos ejercitar además de nuestro derecho a la cultura, nuestro deber con la cultura, ambas caras indesligables de una misma moneda.

 

A continuación les mostraremos una galería de nuestras fotos:

 

 

TALLANDO LA ETERNIDAD: ESCULTURAS

collage-cementerio-2

 

22abril07_0008

cementerio-029

 

VIDAS DETRÁS DEL MÁRMOL: PERSONAJES FAMOSOS

22abril07_0074

 

22abril07_0076

cementerio-112

22abril07_0061

EL HIJO DEL RECUERDO: CRIPTA DE TEODORO DE LOS SANTOS

museo-grau-040

museo-grau-100

museo-grau-049

museo-grau-061

 

EL CEMENTERIO SAN TEODORO: PATRIMONIO HISTÓRICO POR CONSERVAR

cemen-001

cemen-006

cementerio-041

cementerio-066

43 comentarios a REPORTAJE

Deje una respuesta

 

 

 

Puede usar estos tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>